domingo, 11 de octubre de 2020

Plebiscito nacional de Chile de 2020

El Plebiscito nacional de Chile de 2020, denominado oficialmente Plebiscito nacional 2020, será un referéndum convocado en Chile inicialmente para el 26 de abril de 2020 y posteriormente fijado para el 25 de octubre debido a la pandemia de enfermedad de coronavirus, con el objeto de determinar si la ciudadanía está de acuerdo con iniciar un proceso constituyente para generar una nueva Constitución, y determinar el mecanismo para dicho proceso. Fue propuesto por un acuerdo entre la mayoría de los partidos políticos chilenos, anunciado el 15 de noviembre de 2019, tras un mes de protestas en todo el país.

Será el primer plebiscito nacional chileno desde 1989, cuando se realizó un referéndum donde se aprobaron reformas a la Constitución Política de la República, promulgada en 1980, durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, y por tanto será el primero, y hasta el momento el único, celebrado durante los gobiernos democráticos que siguieron al régimen de Pinochet, y durante el siglo XXI.


Antecedentes y contexto

Si bien las críticas a la Constitución de 1980 prácticamente nacieron con ella en cuanto a aspectos de legitimidad de origen, deficiencia democrática del texto y los altos cuórums que se requerían para realizar reformas, desde 1989 que ha sido tema político común su sustitución; aunque la Concentración de Partidos por la Democracia apeló en un principio a reformas, ya para las primarias presidenciales de la Concentración de 1999 ambos candidatos hablaban de convocar un plebiscito sobre aspectos constitucionales.

Aquella presión por el texto constitucional, en aquellos aspectos denominados "enclaves autoritarios", se descongestionó parcialmente con las reformas de año 2005, a pesar de que habían partidos políticos que desconocían en legitimidad el texto. Ya para la elección presidencial de 2009 tanto Eduardo Frei Ruiz-Tagle como Jorge Arrate hablaban de una "nueva constitución" esencialmente para ampliar derechos sociales, sin embargo, el surgimiento de movimientos sociales entre el año 2006 y 2011 volvieron a poner entredicho la legitimidad de la Constitución. Fue Michelle Bachelet que durante su segundo gobierno promovió un proceso constituyente, sin embargo este no se concluyó, en parte porque la Constitución no posee un mecanismo de sustitución ni permite convocar a plebiscitos. Sebastián Piñera, luego de ser elegido presidente para un nuevo período en 2017, descartó modificar la Constitución.

Sin embargo las protestas en Chile iniciadas a mediados de octubre de 2019 tuvieron entre sus principales demandas la redacción de una nueva Constitución Política. El 21 de octubre líderes sociales y artistas chilenos propusieron una Asamblea Constituyente nacional y seis medidas anti abusos de corto plazo ante la crisis política social del país. Diversos gremios y entidades sociales y civiles confirmaron "cabildos abiertos" en varias comunas del país, con una masiva participación ciudadana, con el objeto de sentar las bases para una eventual asamblea constituyente para la elaboración de una Nueva Constitución para Chile. 

El 7 de noviembre del mismo año, la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM) integrada por 330 de las 345 municipalidades del país, aprobó mandar a su directorio para convocar a una consulta ciudadana en dichas comunas, a realizarse el 7 de diciembre, donde preguntaría a la ciudadanía si está de acuerdo en la elaboración de una Nueva Constitución. 


Hacia el plebiscito (intento de reformas)

El tema de la redacción de una Nueva Constitución (y en particular, una escrita por la asamblea constituyente) apareció en 2019 en varias de las protestas ocurridas a lo largo del país y en muchos de los cabildos ciudadanos organizados. Varios líderes sociales, analistas y políticos, incluyendo al presidente del Senado y al vocero de la Corte Suprema, mencionaron la necesidad de crear una nueva Constitución que permitiera canalizar las demandas sociales. Ante la presión, incluso de miembros del oficialismo, Piñera se abrió a la posibilidad de realizar reformas estructurales al texto constitucional, aunque sin entrar en detalles de la magnitud de dichos cambios ni del mecanismo para realizarlo. El 10 de noviembre de 2019, el Gobierno, a través de un comunicado del ministro del interior Gonzalo Blumel, aprobó la futura aplicación de un proceso para el establecimiento de una nueva Constitución, mediante un Congreso Constituyente con plebiscito ratificatorio. Sin embargo, 2 días mas tarde, los 14 partidos opositores al gobierno (RD, PCCh, PS, PDC, PPD, PEV, PR, PI, PRO, FRVS, Comunes, PL, CS y PH) emitieron una declaración conjunta en donde se manifestaron a favor de una Asamblea Constituyente.


¿Qué pasa si gana el Apruebo o Rechazo tras el plebiscito del 25 de octubre?

Tras la votación del 25 de octubre, pueden ocurrir 2 alternativas: en caso de que gane la opción de una nueva Constitución, se deberá elegir a los constituyentes. En cambio, si se rechaza, el proceso termina esa misma jornada.


La noche del plebiscito, el 25 de octubre, pueden surgir 2 escenarios dependiendo de la opción que tenga más votos.

En caso de que gane la opción Rechazo, Chile seguirá regido por la actual Constitución.

Por otra parte, si gana la opción Apruebo, se realizará una nueva elección para escoger al grupo denominado los constituyentes, quienes serán los encargados de redactar la nueva Carta Magna.


Esta elección está fijada para el 11 de abril del 2021, junto a la de alcaldes y gobernantes regionales.

En esta instancia se deberá escoger los 86 miembros si el órgano elegido en el plebiscito del 25 de octubre es la Convención Mixta Constitucional, o a los 155 integrantes si se opta por la Convención Constitucional.

El órgano tendrá hasta nueve meses para redactar la nueva Constitución, plazo que podrá ser prolongado una sola vez por 3 meses. 

La nueva Carta Fundamental deberá ser sometida a un plebiscito ratificatorio con voto obligatorio, que es lo que se le denomina plebiscito de salida.


 



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